Nuestra colección "Fábulas" retoma las clásicas historias atribuídas a Esopo y posteriormente reescritas por Samaniego, Iriarte y Jean de la Fontaine. En esta pieza ilustramos la historia de "Los dos gallos"  donde dos gallos se pelean por una gallina, el ganador estruendoso al celebrar su victoria no se percata de la llegada de un águla que se lo devora. Un Medallón elaborado en bronce con baño de oro envejecido para resaltar todo el detalle del plumaje, con resinas decoramos las colar de los gallos en vibrantes colores y un lapislázuli natural en medio de las dos garras que pelean, Este collar tiene un largo de 80 cm es decir cuelga más abajo del pecho y el medallón tiene un ancho de 7 cm. 
Aquí les dejamos la fábula de "Los dos Gallos" 

Dos gallos peleaban y discutían para ver quien de los dos se quedaría con las gallinas, al fin uno echo al otro de la granja y quedó como jefe.

Resignadamente se retiró el vencido a un matorral, ocultándose allí. En cambio el vencedor orgulloso se subió a una loma alta dándose a cantar con gran estruendo.

Mas no tardó un águila en caerle y llevárselo por los cielos. Desde entonces el gallo que había perdido la riña se quedó con todo el gallinero.

Collar Los dos gallos
$330.000
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Nuestra colección "Fábulas" retoma las clásicas historias atribuídas a Esopo y posteriormente reescritas por Samaniego, Iriarte y Jean de la Fontaine. En esta pieza ilustramos la historia de "Los dos gallos"  donde dos gallos se pelean por una gallina, el ganador estruendoso al celebrar su victoria no se percata de la llegada de un águla que se lo devora. Un Medallón elaborado en bronce con baño de oro envejecido para resaltar todo el detalle del plumaje, con resinas decoramos las colar de los gallos en vibrantes colores y un lapislázuli natural en medio de las dos garras que pelean, Este collar tiene un largo de 80 cm es decir cuelga más abajo del pecho y el medallón tiene un ancho de 7 cm. 
Aquí les dejamos la fábula de "Los dos Gallos" 

Dos gallos peleaban y discutían para ver quien de los dos se quedaría con las gallinas, al fin uno echo al otro de la granja y quedó como jefe.

Resignadamente se retiró el vencido a un matorral, ocultándose allí. En cambio el vencedor orgulloso se subió a una loma alta dándose a cantar con gran estruendo.

Mas no tardó un águila en caerle y llevárselo por los cielos. Desde entonces el gallo que había perdido la riña se quedó con todo el gallinero.