Nuestra colección "Fábulas" retoma las clásicas historias atribuídas a Esopo y posteriormente reescritas por Samaniego, Iriarte y Jean de la Fontaine. En esta pieza retomamos el clásico ornamente de inspiración Art Nouveau que utilizamos para  el collar "La Cierva y el león" donde una cierva huyendo de un cazador opta por esconderse cerca de una cueva sin darse cuenta que allí la acechaba un peligro mayor. Aretes elaborados en Pewter con baño en oro, decorados con resinas en una hermosa paleta de verde oliva y rosa, una lágrima de turquesa natural ilumina esta peculiar forma.  La foto con modelo es un montaje para hacer referencia a proporción y tamaño.
Aquí les dejamos la fábula "La cierva y el león"

Más ligera que el viento, 
Precipitada huía
Una inocente Cierva, 
De un cazador seguida. 
En una oscura gruta, 
Entre espesas encinas, 
Atropelladamente 
Entró la fugitiva.
Mas ¡ay! que un León sañudo, 
Que allí mismo tenía
Su albergue, y era susto 
De la selva vecina, 
Cogiendo entre sus garras 
A la res fugitiva,
Dio con cruel fiereza
Fin sangriento a su vida.
Si al evitar los riesgos 
La razón no nos guía, 
Por huir de un tropiezo, 
Damos mortal caída.

Aretes Papiro Nouveau
$180.000
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Aretes Papiro Nouveau $180.000

Nuestra colección "Fábulas" retoma las clásicas historias atribuídas a Esopo y posteriormente reescritas por Samaniego, Iriarte y Jean de la Fontaine. En esta pieza retomamos el clásico ornamente de inspiración Art Nouveau que utilizamos para  el collar "La Cierva y el león" donde una cierva huyendo de un cazador opta por esconderse cerca de una cueva sin darse cuenta que allí la acechaba un peligro mayor. Aretes elaborados en Pewter con baño en oro, decorados con resinas en una hermosa paleta de verde oliva y rosa, una lágrima de turquesa natural ilumina esta peculiar forma.  La foto con modelo es un montaje para hacer referencia a proporción y tamaño.
Aquí les dejamos la fábula "La cierva y el león"

Más ligera que el viento, 
Precipitada huía
Una inocente Cierva, 
De un cazador seguida. 
En una oscura gruta, 
Entre espesas encinas, 
Atropelladamente 
Entró la fugitiva.
Mas ¡ay! que un León sañudo, 
Que allí mismo tenía
Su albergue, y era susto 
De la selva vecina, 
Cogiendo entre sus garras 
A la res fugitiva,
Dio con cruel fiereza
Fin sangriento a su vida.
Si al evitar los riesgos 
La razón no nos guía, 
Por huir de un tropiezo, 
Damos mortal caída.