Nuestra colección "Fábulas" retoma las clásicas historias atribuídas a Esopo y posteriormente reescritas por Samaniego, Iriarte y Jean de la Fontaine. En esta pieza ilustramos  "La Zorra y las Uvas verdes". Historia donde una zorra al verse incapaz de de alcanzar las uvas se dice a  si misma desdeñosamente "¡No las quiero comer! ¡No están maduras!" " Esta es la versión más sutil donde solo utilizamos la cabeza de la zorra elaborada en bronce con baño en oro. Los aretes tienen un ancho de 2 cm.  La foto con modelo es un montaje para hacer referencia a proporción y tamaño.
Aquí les dejamos la fábula "La zorra y las Uvas verdes"
Es voz común que a más del mediodía
en ayunas la zorra iba cazando.
Halla una parra, quedase mirando
de la alta vid el fruto que pendía.
Causábale mil ansias y congojas
no alcanzar a las uvas con la garra,
al mostrar a sus dientes la alta parra
negros racimos entre verdes hojas.
Miró, saltó y anduvo en probaduras;
pero vio el imposible ya de fijo.
Entonces fue cuando la zorra dijo:
"¡No las quiero comer!
 ¡No están maduras!"
No por eso te muestres impaciente
si se te frustra, Fabio, algún intento;
aplica bien el cuento
y di: ¡No están maduras!, frescamente.

Aretes Cabezas de zorra
$98.000
Cantidad
Aretes Cabezas de zorra $98.000

Nuestra colección "Fábulas" retoma las clásicas historias atribuídas a Esopo y posteriormente reescritas por Samaniego, Iriarte y Jean de la Fontaine. En esta pieza ilustramos  "La Zorra y las Uvas verdes". Historia donde una zorra al verse incapaz de de alcanzar las uvas se dice a  si misma desdeñosamente "¡No las quiero comer! ¡No están maduras!" " Esta es la versión más sutil donde solo utilizamos la cabeza de la zorra elaborada en bronce con baño en oro. Los aretes tienen un ancho de 2 cm.  La foto con modelo es un montaje para hacer referencia a proporción y tamaño.
Aquí les dejamos la fábula "La zorra y las Uvas verdes"
Es voz común que a más del mediodía
en ayunas la zorra iba cazando.
Halla una parra, quedase mirando
de la alta vid el fruto que pendía.
Causábale mil ansias y congojas
no alcanzar a las uvas con la garra,
al mostrar a sus dientes la alta parra
negros racimos entre verdes hojas.
Miró, saltó y anduvo en probaduras;
pero vio el imposible ya de fijo.
Entonces fue cuando la zorra dijo:
"¡No las quiero comer!
 ¡No están maduras!"
No por eso te muestres impaciente
si se te frustra, Fabio, algún intento;
aplica bien el cuento
y di: ¡No están maduras!, frescamente.